Esa tarjeta con la que pagas...
¿lleva tu nombre o el de tu pareja?

O quizás no es una tarjeta.

Es el coche que conduces, que está a nombre de tu cuñado.

Es ese dinero que cobras en un sobre por pánico a que Hacienda le eche el guante.

No te engañes.

Vivir así no es vivir. Es sobrevivir en la sombra. Moviéndote con miedo.

Una vida a medias, esperando siempre el siguiente golpe.

Y da igual cómo empezó todo. Un negocio que se torció. Un aval que firmaste con buena fe. O la vida, que a veces no avisa.

El resultado es el mismo: una deuda que te obliga a esconderte. A no poder tener nada a tu nombre. A no poder mirar al futuro.

Y antes de que sigas leyendo, hablemos de lo más importante: tu casa.

Probablemente es el miedo que te paraliza. La idea de perder el techo bajo el que duermen los tuyos.

Que quede claro: mi prioridad número uno no es solo cancelar tu deuda, es proteger tu hogar. El 100% de los clientes cuya viabilidad acepté no solo han eliminado su deuda, sino que ninguno de ellos ha perdido su casa.

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El enemigo no eres tú. El enemigo es el miedo.

Es el miedo que te han metido en el cuerpo.

Es esa llamada a las cuatro de la tarde de un número que no conoces, que te arruina el resto del día. Son los mensajes insistentes. El acoso.

Es la "actitud mafiosa" de Hacienda o la Seguridad Social, que te tratan como a un delincuente y te embargan antes de que un juez diga una palabra.

Es la creencia de que ellos —los bancos, los fondos, la administración— tienen todo el poder. Y que tú no tienes ninguno.

Creen que tu obligación de pagar sus contratos abusivos está por encima de tu derecho a vivir con dignidad. Por encima de tu derecho a tener un techo, a dar de comer a tu familia, a comprarle ropa a tus hijos.

Se equivocan.

Y mi trabajo es plantarme delante de ellos y recordárselo.

Todo empezó con la madre de un amigo y 1.800€ que yo no pensaba dejar que le robaran.

No voy a contarte que me apasiona el "Derecho Concursal". La verdad es más simple.

En 2022, la madre de un amigo, Margarita, me contó su situación. Llevaba tiempo pagando a una de esas grandes empresas que anuncian "cancela tus deudas". No sabía nada de su caso y, para colmo, un administrador concursal le reclamaba 1.800€ de forma, a mi juicio, ilegal.

Le eché un vistazo. Vi que no habían hecho casi nada por ella.

Así que hice dos llamadas:

La primera, a sus antiguos abogados: "No vais a recibir ni un euro más de Margarita".

La segunda, al administrador: "No se te va a pagar. Si quieres, nos vemos en los tribunales".

Me hice cargo de su caso. Tramité todo y conseguimos la cancelación del 100% de su deuda: 40.000€ que había acumulado solo por cuidar y dar una educación a sus hijos.

El agradecimiento de esa mujer no se paga con dinero. A día de hoy, años después, sigue apareciendo por el despacho con regalos o un tupper de comida casera.

Ese día entendí que esto no va de leyes. Va de devolverle la paz a alguien a quien se la habían robado.

Mi garantía es mi historial.

No soy una gran empresa con teleoperadores y música de espera. Soy Wagner Ybert Morillo, un abogado que se toma cada caso como si fuera el de Margarita.

Y tengo los datos que lo demuestran.

Desde 2022, centrado en la Ley de la Segunda Oportunidad:

  • 100% de Éxito: El 100% de los clientes cuya viabilidad acepté han conseguido el 100% del perdón de su deuda. Léelo de nuevo. Si te digo que podemos, es que podemos.
  • Cero Desahucios: Ninguno de mis clientes ha perdido su casa. Ni su coche. Mi prioridad no es solo cancelar tu deuda, es proteger tu vida.
  • Cero Sorpresas: El resultado que te indico en la primera reunión es el que conseguimos. La máxima cancelación posible, no la que suena mejor en un anuncio.

Mi trabajo no es tramitar papeles. Es cambiar vidas. Y me lo tomo muy en serio.

Esto no es para grandes empresarios. Es para gente normal.

Hay una creencia de que esta ley es solo para ricos que fracasan. Es mentira.

La Ley de la Segunda Oportunidad está pensada para gente normal. Para el ciudadano de a pie.

He ayudado a gente como Margarita, con deudas de consumo por sacar adelante a sus hijos. A autónomos que lo arriesgaron todo y se quedaron en el camino. A matrimonios que se ahogaban con la hipoteca. A personas que simplemente tuvieron mala suerte.

Si tu deuda supera los 10.000€ y sientes que no puedes más, esto es para ti.

El camino para volver a ser una persona normal.

Cuando decides que luchemos juntos, esto es lo que pasa. Sin rodeos.

Paso 1: El Principio de la Paz Mental. Desde nuestra primera llamada, el acoso se acaba. Me pongo yo en medio. Imagina esto: la semana que viene tu teléfono suena y lo coges sin que se te acelere el pulso. Ese es el primer paso para volver a ser una persona normal.

Paso 2: Protegemos lo Tuyo. Analizamos tu situación. Tu casa, tu nómina, tus bienes. Mi objetivo es claro: salvar todo lo que la ley permita. Antes de dar ningún paso, sabrás con total franqueza qué protegeremos y cómo.

Paso 3: La Pelea por la Cancelación. Nos enfrentamos a los acreedores con un plan sólido. No usamos plantillas. Preparamos un informe detallado que le habla al juez en su propio idioma, para que tu caso sea incontestable.

Paso 4: El Precio de la Tranquilidad. Un proceso así requiere una inversión. Mis honorarios parten de los 3.000€ + IVA y se ajustan a la complejidad de tu caso. Después de nuestra primera reunión, si vemos que podemos ayudarte, tendrás una propuesta cerrada y definitiva. Sin sorpresas. Con planes de pago si los necesitas. Piensa en esto: ¿cuánto vale que tu deuda de 20.000, 40.000 o 100.000€ desaparezca... y puedas volver a contestar el teléfono sin miedo?

No me escuches a mí. Escucha a la gente que ya ha salido del infierno:

"Pensé que nunca más podría tener una nómina a mi nombre. Hoy vuelvo a ser una persona normal, no un fantasma."

- Mounir

"Cada vez que sonaba el teléfono, el corazón se me salía por la boca. Ahora soy yo quien llama, sin miedo. Me has devuelto la vida."

- Margarita

"Mi caso era un desastre. Otros abogados me dijeron que era imposible. Tú no solo lo viste posible, sino que lo conseguiste."

- Fernando

"Estaba perdido en un laberinto de burocracia y amenazas. Me diste un plan claro y cumpliste cada palabra. Eres la primera persona en este proceso en la que he podido confiar."

- Javier

"Daba mi casa por perdida. Me dijiste desde el primer día: 'Tu casa no se toca'. Y así fue. Salvaste el hogar de mi familia."

- Ramón

"Pasé de ser un muerto en vida a tener un proyecto. No solo cancelaste mi deuda, me diste la libertad para volver a empezar de cero."

- Rosa
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45 minutos para saber si hay una salida para ti.

Ya has leído la verdad. No hay atajos mágicos, pero sí hay un camino real para acabar con esto.

El siguiente paso es tener una conversación de 45 minutos conmigo.

Mi tiempo es valioso, y el tuyo, después de todo lo que has pasado, es sagrado. Por eso, si veo que tu caso no es viable, seré el primero en decírtelo. No te haré perder el tiempo ni te venderé falsas esperanzas como hacen otros. Mi reputación se basa en ganar casos, no en coleccionar minutas.

En esa charla analizaremos tu situación. Al terminar, te diré con un o un NO claro si puedo ayudarte.

  • Si la respuesta es , te explicaré el plan, los costes cerrados y los siguientes pasos.
  • Si la respuesta es NO, te lo diré con la misma franqueza y esa reunión no te habrá costado un solo euro.

El objetivo es que sepas si puedes conseguir la única cosa que importa: paz mental. La tranquilidad de poder usar tu propia tarjeta, de firmar un contrato de alquiler a tu nombre, de dormir por la noche.

La oportunidad de volver a ser una persona normal.

Hoy puede ser el último día que dejas que el miedo gane la batalla.

O puedes cerrar esta página y asumir que tu vida será exactamente igual: sin poder firmar un contrato, sin poder pedir un crédito, sin poder construir nada...

Tú decides.

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Rellena el formulario. Mi asistente, Patricia, te contactará personalmente para agendar la reunión.

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